Año XXII
Nº 1635 del 26-04-2008
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Cine
  Cordero de Dios
  (Argentina, 2008). Drama. Intérpretes: Mercedes Morán, Jorge Marrale y Leonora Balcarce. Dirección: Lucía Cedrón. Apta mayores de 13 años.
   
  ★★★★ Heridas de los años de plomo que no acaban de cerrarse. Teresa –médica residente en París desde hace años– recibe una llamada urgente desde Buenos Aires de su hija Guillermina: han secuestrado al abuelo, el padre de Teresa. La novedad la obliga al regreso. Todo indica que la mujer no quiere estar allí y mucho menos ocuparse del rescate de su papá. Hay secretos tabicados en esa familia. La acción salta a 1978. Teresa y su marido militan en la izquierda revolucionaria, corren serios riesgos. El padre, que tiene contactos con los militares, se inquieta. Una noche de pesadilla, en un oscuro episodio en un bar de Retiro, el muchacho muere, al parecer por una bala perdida en medio de un tiroteo. Teresa duda, sospecha que su padre pudo tener algo que ver en la tragedia. En el 2002, mientras tanto, hay que reunir en tiempo récord los 400.000 dólares que piden de rescate. Habrá que vender propiedades y enfrentar el pasado. Decir lo que no se dijo. El filme de Lucía Cedrón tiene mucho de catarsis personal –su padre, Jorge Cedrón, director de “Operación Masacre”, murió en una comisaría de París en circunstancias nunca aclaradas–. La película posee el clima doloroso y tenso de títulos como “Un muro de silencio” y “Cautiva”. En su opera prima, Cedrón se muestra segura en la puesta en escena, aunque a veces resuelve el salto temporal en un sólo plano y suena confuso para el espectador. La directora no buscó un thriller electrizante sobre los años de plomo, sino mostrar las cicatrices que todavía palpitan en unos y otros. El tiempo y la distancia no borran ciertas huellas, las ahondan. Por eso hay que hablar y asumir lo que venga.l
   
  Por:  JORGE CARNEVALE

 

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