Año XXII
Nº 1516 del 14-01-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Soltera. María Teresa Montilla busca un hombre como su padre para casarse. Peleas y pasiones encontradas.
 
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  Pasión a la colombiana
 

"La tormenta". Telenovela colombiana. Lunes a viernes a las 14.30 por Telefe. Una producción de Telemundo. Libretos: Humberto "Kico" Olivieri, Carolina Díaz y otros. Dir.: Mauricio Cruz y Agustín Restrepo. Elenco: Natalia Streignard, Christian Meier, Natasha Klauss, entre otros.

 
 

* * * *
La tormenta" llegó a la pantalla de Telefe con altísimas probabilidades de conquistar al público y, a juzgar por los resultados de la primera semana al aire, los pronósticos no fallaron. Ocurre que esta telenovela tiene varias características en común con la exitosa "Pasión de gavilanes": ambas son colombianas, producidas por Telemundo y ambientadas en escenarios rurales donde los amoríos se viven a instinto puro. En ambos casos, la regla es la exuberancia: muchos hombres de torsos bien macizos y casi siempre desnudos; damas sensuales, casi siempre dispuestas al placer. Se diría que en medio de esa naturaleza salvaje y pródiga no queda espacio para el término medio.

En el caso de "La tormenta", el amor entre María Teresa Montilla (Natalia Streignard, la actriz de "Mi gorda bella") y Santos Torrealba (Christian Meier) es un compendio de opuestos que a pedido del autor, no dejan de atraerse. Ella es una empresaria de refinada vida urbana, y aún soltera porque, dice, sólo se casará cuando halle a un hombre con virtudes idénticas a las de su padre. Pero de buenas a primeras, la empresa quiebra y la muchacha tiene que irse con su complejo de Edipo a otra parte: la única alternativa para evitar la debacle completa consiste en salvar La Tormenta, una hacienda que guarda cantidades de secretos familiares. Allí va ella, resuelta a poner orden. En esa tierra, las intrigas son devastadoras; el machismo es proverbial, tanto que para referirse a las mujeres, los mozos dicen "yeguas de dos patas"; las jóvenes andan excitadísimas por el musculoso Santos Torrealba, el cuidador de La Tormenta.

Fiel a los lineamientos del género, la señorita Montilla y el campesino comenzarán peleando como fieras: ella lo encuentra rudo, mujeriego hasta el mal gusto; él la percibe altanera, terca. Pero, para suerte de los personajes y de los espectadores, las hormonas serán más fuertes.

Tanto en la historia central como en las paralelas, la acción transcurre sin hacerle asco a los estereotipos. Y hasta se mete con el realismo mágico: por caso, la disputa entre el monaguillo y la bruja que hierve pociones y satisface las demandas de una clientela interesada en servicios tales como lograr que un niño nazca muerto. El humor, aunque presente, está más cerca de la ingenuidad que de la sutileza. El resto, es química pura: un hombre y una mujer con biografías antagónicas que se atraen fatalmente. l

   
    Por: Enrique Destaville | Fotos: Cedoc.
 

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