Año XXII
Nº 1516 del 14-01-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Un clásico. La antigua mansión de la familia Ezcurra en playa Varese ofrece opciones para cualquier momento del día.
 
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Sabores al mar

  “Piazza” Alem 2427, Mar del Plata. 0223-451-9939. Reservas. Principales tarjetas. Terraza. Todo los días de 7 a 02 hs. $ 25 a $ 40 por persona.
   
 

Los visitantes de Mar del Plata, aspiran, como es lógico, a comer frente al mar. Sin duda hay una serie de lugares para hacerlo, pero pocos gozan de la vista de "Piazza". Instalado en la antigua mansión de la familia Ezcurra, en la alta loma de Alem y la Costanera, frente a la playa Varese, tanto su amplia terraza como las estratégicas ventanas del edificio, permiten una vista envidiable del Atlántico en toda su magnitud. Por otra parte, el edificio -que pasó por las etapas de casa de fiestas y oficinas de una empresa inmobiliaria- fue recuperado y se lo declaró "patrimonio cultural" de la ciudad.
El horario de la casa permite admirar el mar desde las siete de la mañana hasta las dos de la madrugada siguiente, con lo cual las alternativas incluyen todo tipo de paisajes, con los matices del paso de las horas y el clima, salvo el amanecer. Esto implica desayuno, almuerzo, bar, té o merienda y cena. Un conocido fotógrafo marplatense hizo la experiencia completa y más de un centenar de tomas lo acreditan: el paisaje tiene esa cualidad, que los hombres envidian.

El "Café Piazza" fue una antigua y reconocida confitería mayorista de la ciudad que hoy da nombre a esta nueva casa. El restaurante, instalado en una gran casona de piedra construída aproximadamente en 1920, está ambientado en un estilo sobrio que recuerda a las tradicionales casas de Los Troncos. La cocina, en manos del chef Marcelo Sánchez, ofrece un completo menú que representa un amplio espectro de platos tradicionales: entradas como tablas de fiambres y quesos, palta con camarones, ensalada Caprese, palmitos con salsa golf, una buena variedad de ensaladas (griega, vegetariana, de la casa). Opciones como lomo al estragón, suprema Maryland, costillitas de cerdo a la riojana, revuelto Gramajo, mereciendo especial atención el sector de pescados y mariscos, rabas, calamaretis a la veneciana, lenguado, salmón blanco y chernia en diversos modos (desde a la plancha, que es el mejor modo de apreciar el producto, hasta con tradicionales salsas), luego pastas, crêpes y postres. Las preparaciones son correctas, en el estilo clásico porteño (hoy nacionalizado) y utilizan productos de buena calidad.

Claro que la perduración del horario obliga a tener cafetería (con y sin alcoholes), repostería (desde medialunas a tortas), sandwiches fríos y calientes (con recuerdos de viejos tiempos como la "luna", el "fosforito" y las "lenguitas"), también hamburguesas, lomos, pizzas, empanadas, etcétera, todo acompañado con variadas opciones de bebidas (que incluye al olvidado clericó de sidra). Es probable que el lector se pregunte cómo logran mantener en marcha a buen ritmo semejante maquinaria: Oscar Mastaglio, gerente y gastronómico de tradición, contesta simplemente, "trabajando y prestando atención a los detalles". Sumemos ese "gran colaborador" que es el paisaje y tendremos resuelta la ecuación. l

   
  Por Fernando Vidal Buzzi | Fotos: Cedoc.
 

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