Año XXII
Nº 1516 del 14-01-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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Amores literarios. Datos y agudas reflexiones de un siciliano que fue un "stendhaliano" confeso.
 
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  LIBROS
  Un manual Stendhal
  "Adorable Stendhal" de Leonardo Sciascia. Adriana Hidalgo, 180 págs. $ 29.-
 
 

* * * * *
El francés Henri Beyle, más conocido como Stendhal, amaba Italia. El italiano Leonardo Sciascia era más específico: su isla, Sicilia, lo fascinaba hasta la obsesión; todo lo que tuviera que ver con ella lo atraía. Como escritores no podían ser más distintos: Sciascia era un hombre probo, que respetaba y ejercía la verdad, por tan difícil de ejercer. Además escribía libros cortos, y le gustaba bucear las relaciones entre la realidad y los documentos legales, entre la historia y la vida humana. En cambio Stendhal basa su fama incluso popular en dos novelas extensas: "El rojo y el negro", que casi todos han leído, y "La cartuja de Parma", más compleja, que enseñó a varias generaciones de escritores a describir una batalla (en este caso Waterloo). Además le gustaba enredar las pistas, falsificar un poco, escapar continuamente. Algo los unía: los dos admiraban muchísimo a Napoleón.

Este libro excelente recoge las numerosas notas que Sciascia fue escribiendo a través del tiempo sobre Stendhal, como buen "stendhaliano" que era. Le gustaba que el autor de "La cartuja..." escribiera haber estado en Sicilia, cuando fue en realidad uno de los sitios de Italia que no tocó.

Sciascia sostenía que cuando uno es joven aprecia "El rojo y el negro"; cuando madura, "La cartuja de Parma", y cuando se aproxima la vejez, "Vida de Henri Brulard". Justamente porque allí aparece el Stendhal autobiográfico, directo, y a la vez evasivo, duditativo, romántico empedernido (iba haciendo la lista cambiante de las mujeres amadas y perdidas). Un autor que acompañó al gran Napoleón en sus campañas, y que fue escribiendo textos mezcla de observación, dolores y pasiones personales, disfrute del mundo y apuntes donde lo real parece muchas veces no haberse congelado en lenguaje. A veces vio la Historia con más claridad y precisión que los historiadores.

La auténtica grafomanía de Stendhal dio materia escrita para que cualquier "stendhaliano" (que integran clubes de fans en todo el mundo) se pase varias vidas tratando de rastrear huellas de otros o hechos reales, documentos y diarios o notas de viaje ajenas. Tal vez la palabra más precisa para describirlo sea "encantador". Pero el "adorable" del título no es idea de los editores: Pasolini la usaba mucho, pero Sciascia la esquivaba. Sólo la usó dos veces: "para una sola mujer y para un solo escritor". Que desde luego era Stendhal.
Al principio el libro parece una recopilación de minucias y aclaraciones sobre textos, cartas o erudiciones, geniales, tan precisas y libres como las que suelen hacer en sus mejores momentos Borges o Barthes. Pero como en ellos, la brevedad y la intuición terminan por estructurar los mejores manuales posibles. Aquí para entrar en Stendhal, o volver a recorrerlo. Asombra que con tanta minucia de fechas y nombres, el libro no incluya a su vez las fechas originales de estos textos, para mejor ubicarlos en el tiempo. l

   
  Por: Elvio E. Gandolfo | Fotos: Cedoc.
 

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